Duerme mejor y evita el insomnio

Duerme mejor y evita el insomnio

El descanso es fundamental para nuestra salud, la Organización Mundial de la Salud recomienda para una persona adulta una media de entre 7 y 8 horas de sueño reparador para considerar que se está durmiendo bien. Trastornos psíquicos como el estrés, la depresión, las responsabilidades familiares o el ritmo de vida actual, pueden hacer que nuestro descanso se vea alterado, si bien también la edad puede influir en la cantidad de horas que se necesitan, pues a medida que nos hacemos mayores, dormimos menos y peor, es decir nuestro descanso es de peor calidad y aparecen los despertares nocturnos, los desvelos, el insomnio, etc.

Con independencia de cuál sea el origen que ocasione el insomnio, este puede ser:

  • Crónico. Cuando su duración se prolonga en el tiempo, generalmente más allá de los seis meses pudiendo llegar incluso a durar años.
  • Si se produce durante un corto periodo de tiempo, normalmente con una duración inferior al mes.

Para afrontar el insomnio y lograr salir de su círculo vicioso, debemos, en primer lugar, intentar identificar, romper y cambiar los factores que contribuyeron a ello, y para ello se deben establecer una serie de pautas o rutinas que lo fomenten, como pueden ser:

  • Establecer un horario de descanso. Esto lo conseguiremos estableciendo un horario fijo para acostarse y levantarse, no cayendo en la práctica habitual de levantarnos más tarde o en dormir la siesta, por no haber dormido de noche. Si a pesar de ello y después de intentar dormir han pasado más de 30 minutos y no se consigue, debemos levantarnos realizar alguna actividad como planchar, escuchar música, leer… y cuando estemos cansados, volver a la cama e intentarlo de nuevo.
  • Crear un entorno relajado para dormir. La habitación es el espacio de la casa asignado para dormir, está dedicado para el descanso, para ello debemos crear un ambiente tranquilo, sereno, relajado, fresco en verano y cálido en invierno, sin demasiada luz, lo más silencioso posible. Para ello la televisión debe situarse fuera del dormitorio, al igual que el ordenador o teléfono móvil.

Estos mismos consejos podemos aplicarlos a los niños y es que es importante saber que para el crecimiento y el desarrollo infantil se necesita que el niño duerma el suficiente número de horas que su cuerpo necesite para cubrir su descanso, de tal forma que, en un recién nacido, por ejemplo, se aconseja que el número de horas diarias de sueño oscilen entre las 14 y las 17 horas, por lo que, además de los consejos anteriormente expuestos sobre los adultos, veamos, además, cuales podemos aplicar a los recién nacidos:

  • Baño. El baño es relajante y favorece el sueño, por ello es aconsejable bañar al niño después de la cena porque el bebé se queda tan relajado que rápidamente se duerme.
  • La ropa que utilice el niño para dormir, el pijama, así como la ropa de la cuna, sabanas, mantas, edredón, deben ser cómodas, apropiadas, de tejidos naturales y estar en consonancia con la temperatura, de tal modo que el niño no pase frío ni tenga mucho calor. Para ello lo primordial es comprar prendas confeccionadas con materiales de calidad. En Grupo Reprepol recomiendan el algodón, que permite transpirabilidad y confort a partes iguales.
  • La temperatura de la habitación. Es importante controlar la temperatura ambiente de la habitación para que tenga las condiciones idóneas y que así pueda conciliar el sueño y descansar de forma plácida.

Otras rutinas que nos ayudarán a vencer al insomnio

Además de las que ya os hemos ido mencionando a lo largo del post, lo cierto es que existen otras rutinas que nos ayudarán a dormir de forma placentera, como son:

  • Realizar una rutina antes de irnos a dormir que nos resulte relajante, como escuchar música, leer…, los temas laborales, familiares…, que nos puedan resultar estresantes o que nos puedan alterar el estado de ánimo debemos intentar evitarlos en la medida de lo posible.
  • Evitar cenas copiosas y abundantes antes de acostarse, del mismo modo que se debe evitar el irse con hambre a la cama.
  • Evitar el consumo de bebidas estimulantes como el café o bebidas alcohólicas.
  • Realización de ejercicio con regularidad, evitando su realización en horas cercanas a la hora de descanso.