Invertir en la costa de Alicante siempre es una buena idea

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Invertir en la costa alicantina se presenta hoy como una oportunidad verdaderamente atractiva, tanto para quienes buscan un activo rentable a largo plazo como para aquellos que desean combinar inversión y estilo de vida. La Costa Blanca, con su clima mediterráneo, sus playas, su excelente conectividad y su fuerte posicionamiento turístico, ofrece múltiples razones para apostar por el mercado inmobiliario en esta zona.

En primer lugar, la demanda sostenida de vivienda en la costa alicantina no es algo pasajero. Atrae tanto a compradores nacionales como a un creciente número de inversores internacionales, en especial de países del norte de Europa. Esa presencia extranjera impulsa una presión constante sobre el mercado, lo que alimenta tanto el interés por las segundas residencias como por las propiedades destinadas al alquiler vacacional. Según datos recientes, una parte muy significativa de las ventas en la provincia de Alicante tiene origen extranjero, lo que habla de la confianza global en la región.

Además, la rentabilidad de los alquileres representa uno de los pilares de esta inversión. Los pisos turísticos tienen una demanda elevada durante buena parte del año, y no solo en verano: el clima templado permite extender temporadas, lo que mejora la ocupación. A esto se suma que los retornos brutos pueden llegar a cifras realmente llamativas, en especial en zonas prime o costeras, según alertan analistas del mercado inmobiliario.

Otro elemento clave es el crecimiento patrimonial y es que los precios en la costa alicantina han mostrado una tendencia al alza constante, apoyada por la escasez de suelo en muchas localidades costeras y por la preferencia por inmuebles bien ubicados o con vistas al mar. Incluso en áreas de lujo, como Cabo de las Huertas o Moraira, la demanda es muy elevada y los valores por metro cuadrado continúan creciendo.

La estabilidad del mercado es otro factor que refuerza el atractivo para los inversores. La Costa Blanca ha demostrado ser resiliente incluso en momentos de incertidumbre económica, con una base de compradores dispuestos a asumir la inversión como una parte de su estilo de vida. Todos estos factores contribuyen a que la costa alicantina no solo sea un destino de placer, sino un activo sólido y confiable.

Asimismo, la infraestructura es favorable: la provincia de Alicante cuenta con un aeropuerto con numerosas rutas europeas, lo que facilita el acceso para propietarios extranjeros, turistas y, potencialmente, arrendatarios. Esa conectividad ayuda a sostener la demanda de alquiler vacacional y también el valor de reventa de las propiedades en la costa.

Además, el mercado inmobiliario costero se está adaptando a las nuevas tendencias, tal y como nos apuntan los comerciales de Lyt Properties, quienes nos dicen que se están desarrollando proyectos modernos, villas de lujo y viviendas diseñadas para inversores exigentes que buscan combinar calidad de vida con un rendimiento financiero. El equilibrio entre oferta y demanda en zonas muy codiciadas favorece que, a largo plazo, la apreciación del capital sea consistente.

Otro punto para tener en cuenta es la regulación del alquiler turístico, que en algunos municipios puede limitar nuevas licencias. Esto, lejos de ser un obstáculo, puede incluso convertirse en una ventaja estratégica: una oferta regulada tiende a sostener los precios de alquiler y a evitar una saturación excesiva que perjudique la rentabilidad. Comprar en municipios que ya cuentan con regulación puede ofrecer mayor seguridad para el inversor. Además, también cabe destacar que invertir en la costa alicantina no solo es una apuesta de tipo financiero, sino también personal. Tener una propiedad en la Costa Blanca permite disfrutar de un entorno privilegiado durante periodos vacacionales, lo que aporta un valor intangible muy atractivo para muchos inversores.

¿Cuál es la rentabilidad media que se obtiene con una inversión inmobiliaria?

En la costa alicantina la rentabilidad de la inversión inmobiliaria tiene un atractivo muy particular gracias a su combinación de demanda turística, buen clima y una demanda de alquiler tanto vacacional como a largo plazo. Esto hace que muchos inversores consideren esta zona como una oportunidad especialmente sólida.

En primer lugar, en la Costa Blanca los rendimientos por alquiler rondan, según varias fuentes, un 5 % anual de media. Esta cifra es una buena referencia para un inversor que quiera comprar una vivienda para ponerla en régimen de alquiler habitual, pero también es importante distinguir según el tipo de inmueble y el uso que se le dé. En zonas muy turísticas o demandadas por veraneantes, los alquileres vacacionales pueden lograr rentabilidades más elevadas, aunque también están sujetos a más variabilidad según la temporada, los costes de gestión y las licencias turísticas.

Por ejemplo, en algunas villas de la Costa Blanca, especialmente las de lujo, los rendimientos combinados (es decir, la suma de la revalorización del inmueble más los ingresos por alquiler) pueden llegar a cifras muy llamativas. Según un análisis reciente de villas premium, estas propiedades podrían generar retornos totales anuales de entre 11 % y 21 %, dependiendo de la ubicación, el tipo de cliente (turístico o de largo plazo), la ocupación y el precio de compra. Esa cifra no es solo por el alquiler, sino también por la apreciación del valor del inmueble, lo que convierte estos activos en inversiones potencialmente muy rentables para quienes buscan combinar uso personal (o vacacional) con explotación comercial.

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