Tipos de cirugía estética facial

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Pasar por el quirófano no es plato de gusto. Al menos cuando se trata de una intervención relacionada con la salud. El asunto cambia cuando se trata de ponerse guapo o guapa. Entonces hablamos de cirugía estética facial y la predisposición a ponerse en manos de un cirujano aumenta de forma considerable.

Someterse a una cirugía facial sirve para corregir defectos o marcas en el rostro, defectos del envejecimiento, el daño solar o a consecuencia de haber sufrido un traumatismo. Con independencia del motivo, siempre es posible encontrar un procedimiento quirúrgico adecuado para repararlo o mejorar el aspecto.

Este tipo concreto de cirugía se ha consolidado como una de las opciones más seguras y efectivas para aquellas personas que quieren armonizar sus rasgos, corregir los signos del envejecimiento o recuperar la funcionalidad en alguna zona del rostro. A diferencia de lo que sucede con los procedimientos corporales, este tipo de intervenciones requiere un enfoque muy especializado, puesto que se trata de estructuras visibles, delicadas y fundamentales en lo que a expresión personal respecta.

Dentro de la cirugía facial existen procedimientos estéticos como el lifting o reconstructivos con los que se corrigen las lesiones o malformaciones faciales. En cualquiera de los casos, es indispensable contar con una valoración médica especializada y precisa que ayude a determinar cuál es la mejor opción para cada paciente.

Podemos definir la cirugía estética facial como el conjunto de procedimientos quirúrgicos que se realizan en el rostro, el cuello y las estructuras asociadas, que han sido diseñados para mejorar la armonía facial, corregir las desproporciones de nariz, mentón y mejillas, reducir los signos de envejecimiento como las arrugas y restaurar la funcionalidad, como es el caso de la rinoplastia. En la mayoría de los casos se trata de procedimientos estéticos, aunque las cirugías reconstructivas se ocupan de restaurar traumas faciales, malformaciones o secuelas de otras cirugías.

La cirugía y sus tipos

A grandes rasgos, encontramos dos tipos de cirugía plástica facial, cuya diferencia reside en las razones que cada paciente tiene para recurrir a ella. Una es la reconstructiva y otra, la estética. Como nos señalan desde Blanc Odontología, cirugía maxilofacial y estética, la cirugía reconstructiva tiene como finalidad corregir y mejorar el aspecto de los pacientes que presentan en su rostro marcas de nacimiento como el labio leporino, el paladar hendido o unas orejas o nariz excesivamente grandes. También es utilizada en el caso de haber sufrido quemaduras, traumatismos o cirugías mal realizadas. En determinados casos, estas condiciones impiden un correcto funcionamiento en el rostro del paciente, mientras que en otros se sienten incómodos.

En el caso de la cirugía estética o cosmética, las intervenciones se asocian a un cambio de imagen por meras razones estéticas. Este tipo de procedimientos pretenden mejorar el aspecto del rostro, corrigiendo las arrugas, haciendo estiramientos o colocando rellenos o implantes. Los pacientes que recurren a ella para cambiar su imagen o corregir algo que no les gusta no padecen problema o enfermedad, tan solo desean modificar una o varias partes de su rostro con la finalidad de sentirse mejor consigo mismos.

Existe una amplia diversidad de procedimientos estéticos para el rostro, de los que vamos a destacar los siguientes:

  • Rinoplastia: un procedimiento con el que se remodela y reconstruye el tabique o hueso de la nariz y el cartílago. De manera que se cambia el aspecto y la proporción de la nariz con respecto a la cara, proporcionando mayor armonía. Este procedimiento puede corregir al mismo tiempo problemas respiratorios a consecuencia de la estructura nasal.
  • Blefaroplastia: la cirugía de los párpados, tanto inferiores como superiores, con la que el rostro se renueva y rejuvenece. En esta intervención se retira el exceso de piel, junto con las bolsas de grasa de los párpados, reduciendo o eliminando la hinchazón y las bolsas.
  • Levantamiento de cejas: su finalidad es mejorar las arrugas que aparecen en la frente y las cejas caídas. Se realiza reposicionando las cejas, eliminando el aspecto triste y cansado que provocan.
  • Ritidectomía o lifting facial: el procedimiento mediante el que se tensa la piel de cara y cuello para eliminar arrugas. Se inicia realizando un corte alrededor del rostro, levantando la piel y colocándola en su nueva posición. Para finalizar, se tensan los músculos bajo la piel y el tejido.
  • Mentoplastia o cirugía del mentón: esta cirugía permite definir el mentón y reducir su tamaño. En el primer caso, el cirujano utilizará implantes y, en el segundo, deberá esculpir el hueso para obtener la forma y el tamaño deseados. Durante la intervención, el cirujano podrá eliminar el exceso de piel o la grasa localizada.
  • Otoplastia: esta es la cirugía de las orejas en la que el cirujano puede cambiar la forma de las mismas, haciendo que sean más simétricas, pequeñas o evitando que se inclinen.
  • Reducción de las mejillas o bichectomía: consiste en la reducción de grasa en las mejillas, eliminando las bolsas de Bichat. Se obtiene un rostro más definido y estilizado con unas facciones más finas.

Razones para someterse a una cirugía estética facial

Son muchas las personas que recurren a este tipo de cirugía. Lo hacen por el deseo de mejorar su aspecto físico o sentirse más aceptados en la sociedad. Aunque podemos mencionar que existen casos en los que la persona pretende parecerse a algún famoso.

Los factores que influyen en la decisión de pasar por el bisturí suelen ser:

  • Baja autoestima y no sentirse bien con el propio cuerpo.
  • No sentirse agradables cuando se miran al espejo por encontrarse con algo que no les gusta, pensando que al cambiarlo tendrán otra percepción sobre sí mismos.
  • No pensar que el paso de los años afecta tanto o se produce tan rápido, sintiéndose incómodos con las arrugas y la
  • Recuperar el cuerpo después de haber pasado por experiencias como la pérdida de peso o un embarazo.

Pasar por una cirugía estética puede hacer que la vida del paciente cambie y recupere la autoestima que ha perdido. La mayoría de las personas no busca la perfección, tan solo cambiar esa parte que no les deja sentirse bien y seguros consigo mismos.

Los resultados que se obtienen a día de hoy son mucho más naturales que los de hace unos años, gracias a los avances que ha experimentado este tipo de intervenciones, tanto a nivel científico como tecnológico. Lo más importante a la hora de pasar por el quirófano es encontrar al cirujano adecuado, convenientemente certificado y con experiencia probada en el tipo de intervención que se quiere realizar.

Cada paciente es diferente y, en consecuencia, cada cirugía también. Un buen cirujano no dará expectativas al paciente con unos resultados que no se pueden obtener. De hecho, tiene que explicar con suma claridad al paciente lo que puede y no puede esperar de la intervención y sus resultados.

La mejor forma de saber el tipo de cirugía estética más adecuado en cada situación es acudir a la consulta del cirujano estético y recibir la valoración profesional adecuada. En la consulta se van a valorar aspectos como la estructura ósea y las proporciones faciales, las expectativas del paciente ante el procedimiento, las condiciones médicas previas y la posibilidad de combinar tratamientos para obtener los mejores resultados.

Además, es de gran importancia que las expectativas sean realistas. La cirugía no transforma el rostro por completo; puede armonizarlo y mejorar el bienestar físico y emocional, pero no cambiar por completo.

Lo que supone de por sí una serie de beneficios para el paciente, como obtener un rejuvenecimiento facial sin que se altere la expresión natural de la persona, corregir las imperfecciones visibles, una mejora de la autoestima y la confianza personal, unos resultados duraderos si se siguen los cuidados posoperatorios y, en determinados casos, mejora de las funciones como la visión con la blefaroplastia o la respiración con la rinoplastia.

Por último, lo concerniente a la recuperación y los cuidados posoperatorios de este tipo de intervenciones. Aunque cada uno de los procedimientos cuenta con sus tiempos y recomendaciones particulares, algunos cuidados son comunes a todas ellas:

  • Mantener un reposo relativo los primeros días tras realizarse la intervención.
  • Aplicar compresas frías para que la inflamación se reduzca.
  • Evitar la exposición solar durante el proceso de cicatrización.
  • Asistir a un control médico programado.
  • Seguir al pie de la letra todas y cada una de las recomendaciones que proporcione el especialista.

El seguimiento que los profesionales realizan tras la intervención puede incluir terapia física o drenajes linfáticos si el especialista lo considera necesario.

Tomar la decisión de pasar por una cirugía estética implica tener dudas como si solo se realiza para rejuvenecer, si deja cicatrices o el tiempo que duran los resultados. Como bien hemos dicho desde el principio, no siempre se recurre a estas cirugías por razones estéticas; también se hacen por motivos funcionales. Las incisiones se realizan en los pliegues naturales o zonas poco visibles y los efectos pueden durar años. Todo ello en función del tipo de intervención, las características particulares de cada caso y la habilidad del cirujano. En cualquier caso, lo mejor es recurrir a un buen profesional.

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